sábado, 25 de abril de 2015

Cereza morte

Y una y otra, tocándome el hombro justo cuando iba a comer...
La cuchara se ha calentado, y el hombrecillo no paraba de cantar... hemos viajado por la galaxia... hermoso día tenemos aquí... de vivir para dormir, no hay nada más aquí...
el relajo sublime de querer, quererte... amor amor tu nada más...
y vengo de nuevo a regresar, porque estás refregando tus manos entre mis piernas...
y claro... ya estás aquí, hice el aseo... siéntate cómoda... donde estás?... ya me he instalado, en tu sistema más profundo... no me saques por favor, soy una personilla amándote...
amor... amor... el dolor se diluye en esperanza por ti... y me tienes... y me tienes...
ya no se que más decir...

El río que nos arrojó lejanos, que devino coincidencia en una amistad duradera... por fin nos tiende la mano, la esperanza ella, bonita ella... bonita...
Has estado aprendiendo a desplegar las velas que toman los vientos que desde mis pulmones gritan mis íntimas angustias... los expertos dicen que nunca te dejé ir... y vuelvo a gritar halleluja...

Podríamos esperar que nos toquemos el cuerpo, no tanto si no más que haciendo el amor, ni menos...
Me has seducido de la forma más inteligente que tienes... he estado psicótico, masticando tus cerezas... mi vida convirtiéndote, no siendo otra...

Entre el dolor de toda la oscuridad de mi alma, yo siendo muerte y el hielo duro de los metales que brillan lejos del sol... vienes a darme el calor... vientre tu, mujer tu... tu olor me enamora desde y emana desde el fondo de mi alma... que invernando supo encontrar la temporada...

mi amor... mi amor... es mi amor... cereza morte...

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