y te apareciste como una imagen vencida... añeja... y más no te has aparecido, sino que yo te he recordado...
Aún con los años que dicen que te has convertido en otra persona, el niño que miraba la niña que eras, pareciera que no ha perdido la memoria... Dos pequeños que en puntillas, detrás de las cortinas, trataban de mirar por la ventana... el niño con el corazón acelerado, pensando quizá, en que fuera a suceder algún beso inocente, impensado, sorpresivo, sólo como un grito analfabeto del deseo...
Y aquella memoria que desgastada se diluyó en los años de la misma infancia, se encerró entre sus propias compuertas para dejarse ver allá lejos en la adultez... no para realizarse, o buscar otra oportunidad, sino como aquella burbuja contenida que no hace más que desaparecer cuando encuentra mucho aire que la contenga, en la superficie de la lucidez...
Sólo un momento, en aquella foto en la cual te encuentro, me zambullo en la nostalgia de un olvido, donde tu estremeces mis viseras para recordarme que en esas ingenuas tardes de los veranos de los '90 estuviste visitándome, vecina, porque tu mamá te traía y yo no hallaba la hora en ella tuviera que dejarte con la mía... conmigo...
domingo, 23 de agosto de 2015
lunes, 3 de agosto de 2015
Atrápame si puede, que yo feliz/corriendo estoy
Y pesar de que no le quise escribir a la felicidad, ni a la sonrisa... viene a cortejarme como si lo hiciera mejor que yo...
Cuentan las historias que no hay que escupir al cielo, pero yo llego lejos, quizá para dar la vuelta al mundo o llegar a la luna... soberbiamente ando engrupiendo a los ángeles oscuros, esos que guiñan muerte... pero la felicidad, borracha ella y saltando como la loca que es, me mira del otro lado del salón...
Y pensar que nunca caigo en juegos de seducción, sin más que yo teniendo el mapa dibujado... perversamente tiro de tus manos para acercarte justo ahí, donde yo quiero... y entre juegos infantiles me pierdo de angustia, con la adultez... la gente se daña y las hormigas se queman...
Quizá el asesino nunca entendió la derrota de su primera edad, aquella infancia castrada que emerge como un deseo que no debiera realizarse, pero no hay nada más entretenido.
Con este gran prontuario me andan buscando por hacer que la mueca de la jocosidad, la paz y el caos, en tiempos disociados, se encadenen en la más maníaca de mis risotadas...
atrápenme si pueden...
Cuentan las historias que no hay que escupir al cielo, pero yo llego lejos, quizá para dar la vuelta al mundo o llegar a la luna... soberbiamente ando engrupiendo a los ángeles oscuros, esos que guiñan muerte... pero la felicidad, borracha ella y saltando como la loca que es, me mira del otro lado del salón...
Y pensar que nunca caigo en juegos de seducción, sin más que yo teniendo el mapa dibujado... perversamente tiro de tus manos para acercarte justo ahí, donde yo quiero... y entre juegos infantiles me pierdo de angustia, con la adultez... la gente se daña y las hormigas se queman...
Quizá el asesino nunca entendió la derrota de su primera edad, aquella infancia castrada que emerge como un deseo que no debiera realizarse, pero no hay nada más entretenido.
Con este gran prontuario me andan buscando por hacer que la mueca de la jocosidad, la paz y el caos, en tiempos disociados, se encadenen en la más maníaca de mis risotadas...
atrápenme si pueden...
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