Ese día lloré un montón, me dividí en dos pareciera que por siempre...
Te estaba amando a montones y me encantabas, tu cara tus manos y tu voz...
y mi angustia crecía... de a poco, el dolor crecía...
Mi fé no fue suficiente, sobre el techo de mi vida caían granizos... me sentí atado y con las manos fracturadas intenté darte otra caricia...
No gritaré halleluja jamás...
Nací para hacerte feliz, a mi madre y quienes se despiden... estoy viendo la bandera de un país que no es mío totalmente apasionado... y yo no puedo seguir en pie...
Algo aquí echaron a perder. Hubo un tiempo en que no me preocupaba, pero después de tanto pasado uno reconoce el futuro... yo no quiero ese dolor...
Sin embargo, de ser cero paso a ser dos... y vuelvo a sentir ese cosquilleo, celos y delirios de propiedad... Has sido con quien he encajado al dormir, nuestra desnudez siempre se ha llevado bien... pero ya no quiero estar roto gritando...
El amarte es lo más contradictorio que he sentido... si pudieras ayudarme a poner en pie el gran imperio que en ruinas perdí...
No te quiero perder... y tu no sabes cómo adolesco de aquello... te me fuiste más allá de tu voluntad... y no te quiero volver a perder...
No hay comentarios:
Publicar un comentario