Podría decir que no me gusta mucho creer, o dejarme convencer, por aquellas ideas románticas... donde Dios viene a darle justicia, equilibrio o balance... o pensar siquiera en karmas sosteniendo nuestra suerte... Me resisto como un niño porfiado a la idea de entenderme acompañado de una presencia, de un alma asidera...
He estado pensando... creyendo... o más bien sabiendo, que no hay tal cosa como un sentido, no hay tampoco de cierta forma, ciertamente, alguien ahí...
La vida se conduce como la ilusión más puta... la más atractiva... es ahí donde por dinero te cuenta el cuento... y la lejanía no se sirve de rencores, ni amores...
¿Has saltado al vacío?... abajo quizá no habría nada, sólo la sombra del encuentro, dos días o una vida entera... aunque porque más yo quisiera... estamos irrevocablemente solos... último en el desamparo... como cual niño con miedo a las noches de su infancia... pero aquel miedo desolador...
Y henos aquí... cuando te tropieces con lo real, ahí estarás solo... y en la angustia de esa escapada, no encontrarás nada más que la búsqueda de un consuelo...