domingo, 23 de agosto de 2015

die kleine Selbst

y te apareciste como una imagen vencida... añeja... y más no te has aparecido, sino que yo te he recordado...
Aún con los años que dicen que te has convertido en otra persona, el niño que miraba la niña que eras, pareciera que no ha perdido la memoria... Dos pequeños que en puntillas, detrás de las cortinas, trataban de mirar por la ventana... el niño con el corazón acelerado, pensando quizá, en que fuera a suceder algún beso inocente, impensado, sorpresivo, sólo como un grito analfabeto del deseo...
Y aquella memoria que desgastada se diluyó en los años de la misma infancia, se encerró entre sus propias compuertas para dejarse ver allá lejos en la adultez... no para realizarse, o buscar otra oportunidad, sino como aquella burbuja contenida que no hace más que desaparecer cuando encuentra mucho aire que la contenga, en la superficie de la lucidez...

Sólo un momento, en aquella foto en la cual te encuentro, me zambullo en la nostalgia de un olvido, donde tu estremeces mis viseras para recordarme que en esas ingenuas tardes de los veranos de los '90 estuviste visitándome, vecina, porque tu mamá te traía y yo no hallaba la hora en ella tuviera que dejarte con la mía... conmigo...

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