Tengo esa ira weona que podría hacerte estallar el error más irreversible que la culpa no te haría olvidar... darle vueltas dia día a la idea reventar a aquel que se me pare en frente me hace pensar que, solo voy a estar caminando a la golpiza más mejor ganada... ya no tengo el control, o más ,me las doy de que voy a renunciar, pero renunciar a controlar el entorno como un gato... tiendo a mirar a los grupos con soberbia a pesar de que la calma encapucha mis manos... no hacen más que ser pinturas falsas aquellas notas musicales que nunca aprendí a escribir...
Asi que me subí a la naucea maricona que el pito, en su traición, me entregó a domicilio y no ha querido irse... no hay propinas... no hay gratificación... sólo la anestesia de un dolor que ya no es herida, es roca y mira tú que lindas piedras son cuando comienzan a hablar, como para partirle la cara a alguien con ellas.
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