Clandestino y subversivo, aquel relato muerto intrigado en su oculto callejón de pocas luces, de heroísmo anónimo... Aprendiendo a saludar al dictador en las mañanas el palacio se agrieta en las puntadas que el resfrío le apuñala las convicciones... pero cuando cae la noche las botellas de chela helada nos invitan a darle un salú al león dormido...
Dicen que ya me cortaron las cuerdas y los pinceles, pero nadie puede parar la palabra muerta en el papel...
Ni por querer ser leyenda ni un mito gentil, somos un pequeño jugando sin querer terminar... ponte el chaleco enano que afuera hace frío, y ya lo quiero abrazar...
Mi palabra se vierte escondida entre las puertas de lo censurado... son palabras de contrabando, cripticas al régimen que quieren instalar con fuerza policial... la ignorancia se refriega sobre su propia verguenza cuando es declarada, paco huaso y la conchetumare... es por eso que el espíritu de las luchas no se muere, más como un epitafio la palabra muerta queda ahí viviente, monumento y movimiento... entre gritos de colores yo escribo ya que no puedo parir...
Se retrocede con seguridad
ResponderEliminarpero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas/ vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.